El paso terrible del tiempo

septiembre 5, 2016

Descrito como aterrador y preocupante, uno de los relojes más inusuales del mundo, nunca deja de atraer a los perplejos visitantes del Colegio de Corpus Christi en Cambridge, como observamos al caminar por la ciudad universitaria en nuestro Tour de Herencia Celta.

Una temible langosta gigante de proporciones apocalípticas monta a horcajadas un disco de 1.5 metros de ancho, chapado en oro de 24 kilates. Su boca con colmillos gigantes aparece tragando los segundos, al mismo tiempo que sus piernas tiran sin descanso el disco, en un movimiento errático de las agujas del reloj, provocando un sonido metálico y escalofriante.

Sin manos o números, el reloj muestra el tiempo a través de ranuras en la esfera del reloj, iluminado por LEDs azules, en tres anillos concéntricos que representan las horas, minutos y segundos. En la hora, los espectadores escuchan el sonido de una cadena que baja en un pequeño ataúd de madera detrás de la esfera del reloj.

La clave para entender la intención del diseñador es una inscripción en latín que se encuentra debajo del disco: mundus transit et concupiscentia eius. Tomado de la Vulgata, es la traducción de la primera carta de Juan 2:17, que dice: el mundo y sus deseos pasarán.

John Taylor, un ex-alumno de la universidad de Corpus Christi, concibió la idea del reloj como una obra de arte que le recordará a los que vayan pasando que el tiempo también tiene que pasar. El llama a la langosta el “cronófago”, literalmente como el tiempo devorador. Porque éste, en su opinión, no está de nuestro lado. El “tiempo devorador” se comerá cada minuto de nuestras vidas, rastreando la información del siguiente momento mientras va devorando nuestro presente.

Oficialmente inaugurado en 2008 por el famoso físico de Cambridge Stephen Hawking, fue catalogado por la revista Time como uno de los mejores inventos del año. Fueron necesarios cinco años, un millón de libras y doscientos científicos, joyeros, calígrafos, escultores e ingenieros para producirlo.

Fascinación y repulsión

No todo el mundo puede apreciar todo la inversión de tiempo, esfuerzo y dinero, no obstante, como puede verse en los comentarios de los visitantes en este video, las reacciones van desde la fascinación hasta la repulsión.

El reloj sobresale en la calle King´s Parade, donde una placa azul en el edificio opuesto anuncia el sitio original de la White Horse Inn, popularmente conocido como “Pequeña Alemania”, en la placa se puede leer: donde la Reforma Inglesa nació. Estudiosos de Cambridge, incluyendo Thomas Cranmer, William Tyndale, Nicholas Ridley y Hugh Latimer discutían los últimos escritos de Martín Lutero acompañados de sus tarros de cerveza. Fue el mismo Thomas Bilney, quien fue alumbrado por el evangelio mientras leía el Nuevo Testamento en griego de Erasmo, y que asu vez reuniría a todos estos amigos en el White Horse Inn.

Una década antes, Erasmo había vivido y trabajado en Cambridge (a pesar de sus quejas sobre la cerveza y el vino de la región, más la mala fe y las groserías de los habitantes locales) mientras trabajaba en su traducción paralela del Nuevo Testamento en Griego y Latín, la cual inspiraría la Biblia alemana de Lutero y la Biblia en inglés de Tyndale.

Habría sido capaz Erasmo, al salir del Caballo Blanco, de ver el reloj y observar la inscripción sobre la Primera carta de Juan. Seguramente él también se hubiese horrorizado ante esa visión de vida. A partir del trabajo de revisión del texto de la Vulgata latina, él pudo haber sabido que el verso continuaba diciendo: pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Una rica herencia


¡Qué perspectiva tan distinta obtenemos al leer el versículo completo! En lugar de una visión de la vida como un escape, minuto a minuto, haciendo de la existencia algo futil y sin sentido, descubrimos a un Dios que promete reponer los años que la langosta se comió (Joel 2:25).


El reloj puede ser visto como una triste crónica sobre Cambridge hoy en día, como gran parte del mundo académico y como la propia sociedad occidental. Siendo que cada uno de éstos ha surgido de las raíces cristianas: la universidad, el mundo académico y la sociedad, han perdido en gran medida la dimensión trascendental que les llenaba de sentido. El escudo de armas de la universidad, por ejemplo, muestra una Biblia en el centro; su lema es Hinc lucem et pocula sacra, “De aquí, la luz y las copas sagradas”. Pero, lamentablemente, la Biblia ya no es fundamental para la vida universitaria.

Para Cambridge éste lema tiene una rica pero a menudo olvidada herencia cristiana. Un excelente lugar para comenzar a explorar esto es en la histórica Iglesia Redonda, construida alrededor de 1130, ahora un centro de exposiciones que explica la historia de los fundadores de la universidad, que querían explorar tanto el libro del Dios de las obras y el Libro de las palabras de Dios.


En estos días en los que dude ver las noticias por miedo a otra trágica matanza masiva, o de escuchar una vez más la expresión política de un político populista presagiando un futuro incierto, tenemos que recordar que en el plan de Dios el “tiempo-comedor” no tiene la última palabra.


Hasta la próxima semana,



Hasta la próxima semana,

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