Flores en Maelbeek

mayo 1, 2016

La semana pasada mientras mi colega y yo nos dirigíamos hacia el hotel, a la vuelta de donde se realizan las consultas ciudadanas sobre asuntos europeos, todavía pudimos ver flores afuera de la estación del metro Maelbeek en Bruselas. Entre los principales retos se encuentra el ataque terrorista a la cohesión social.

La estación del metro reinició actividades el día de hoy, pero la vida no ha vuelto a la normalidad, lo que sea que eso signifique. El viernes pasado reinició el funcionamiento de trenes hacia el aeropuerto de Bruselas, pero el tráfico y los retrasos siguen siendo la orden del día.

En la consulta que hicimos, aprendimos que hasta hace cuatro años, el terrorismo había sido un problema nacional. Los ataques se concentraban en un sólo estado, un sólo enemigo. Hoy en día, las amenazas, no necesariamente amenazas militares, apuntan a varios lados. A diferencia de al-Qaida, donde no-europeos atacaban a europeos, el día de hoy, la amenaza viene de la misma Europa, de ciudadanos con pasaporte europeo. Los valores del viejo continente están siendo derribados. Los europeos están haciendo uso de sus libertades para atacar sus mismos estados y arremeter contra la libertad.

¿Qué es peor?–nos preguntamos–¿el terrorismo o el terror del terrorismo? Los partidos nacionalistas xenófobos nos están presentando una falsa dicotomía: escoger entre la democracia o la seguridad. Nuestra solidaridad europea está bajo amenaza. La democracia y las relaciones internas están siendo socavadas. Sin embargo, escuchamos que una democracia real no puede existir sin seguridad, y viceversa.

Cambio de perspectiva

Un estrategia militar rígida para guardar la seguridad no es la solución. Se necesitan herramientas sociales. Las comunidades musulmanas locales tienen que ser parte de la solución.

Daesh y el IS estaban bajo gran presión, perdiendo territorio en Siria. No obstante, unidades especiales estaban siendo entrenadas para realizar los ataques en Europa. El internet y las redes sociales como YouTube, eran utilizadas para reclutar y comunicarse. Al cabo de dos horas del ataque de Bruselas, 100,000 mil se habían sumado a celebrar en internet.

Daesh, es un acrónimo adaptado al nombre en árabe Dawlat al-Islamiya f´al-Irak w Belaad al-Sham, que es similar a otra palabra árabe das, que significa “pisotear” o “aplastar”, una asociación que no le agrada a Daesh. Según los informes, han amenazado con cortar la lengua de cualquiera que utilice esa palabra en público.

Entender este cambio de perspectiva es esencial para encontrar respuestas eficaces–nos dijeron– lo que debe incluir la movilización de la sociedad civil y no sólo de las autoridades. Eso incluye a iglesias, a organizaciones cristianas, a ONG´s, a medios de comunicación, a escuelas e incluso familias, creo yo.

El terrorismo es un problema que exige una respuesta por parte de todos nosotros. Una respuesta por defecto estaría llena de miedo y odio, como lo hicieron algunos políticos populistas, y que es exactamente lo que los terroristas buscan. Sin embargo, caemos en la trampa de pensar como ellos, cuando permitimos que la diferencia se convierta en un motivo de enemistad. Para los seguidores de Jesús, se requiere un acercamiento profundo a los valores bíblicos, así como gracia y misericordia en nuestras respuestas. Recientemente, me sentí desafiado por la afirmación de que la justicia nacional e internacional solamente permanecerá si existe una misericordia incondicional hacia el otro.

Ciertamente, los llamados valores europeos de dignidad humana, igualdad, libertad, paz, solidaridad están siendo mermados por el terrorismo. Cada uno de esos valores necesita verdaderamente fundamentos bíblicos para poder permanecer. La dignidad requiere una comprensión de cada ser humano, de cada grupo étnico, como reflejo de la imagen de Dios. La igualdad y la hermandad se evaporan si no están arraigadas en la paternidad de Dios. La libertad sólo puede ocurrir cuando se buscan las intenciones de Dios para los seres humanos.

Profundizando

La situación actual nos obliga a profundizar y pensar con más claridad. Tenemos que ayudarnos unos a otros. Estamos siendo retados a salir de nuestra zona de confort. Esto va más allá del alcance de nuestras iglesias locales. Necesitamos el aporte de los que ven un panorama más amplio.

Las sesiones sobre seguridad y defensa en el State of Europe Forum, con charlas en torno a estos valores y el panorama bíblico, ayudarán a entender el constante cambio de perspectiva, no sólo sobre terrorismo, sino también en relación a la actual tensión entre Oriente y Occidente. Nuestros dos principales contribuyentes son:

Julian Lindley-French (Reino Unido), internacionalmente reconocido analista estratégico, asesor y autor, con vínculos en la OTAN. Anteriormente fue profesor de Estrategias de Defensa en la Facultad Eissenhower de la Academia de Defensa de Holanda; y profesor especial de Estudios de Estrategia en la Universidad de Leiden.

AntonGiulio de´Robertis (IT) fue consultor en las relaciones Oriente-Occidente por el Partido Italiano de Democracia Cristiana. Es el fundador y secretario general de la Fundación De Gasperi; es profesor en la Universidad de Bari (Italia), y también enseña en la Universidad de Roma La Sapienza, y en la Universidad Estatal de San Petesburgo. Actualmente es también el vicepresidente del Comité Italiano-Atlántico

En la página de información sobre este tema, uno de diez temas, también se puede descargar y leer una entrevista detallada con una experta sobre el terrorismo holandés, Beatrice de Graaf, a quien no le fue posible aceptar nuestra invitación como ponente debido a compromisos previos en Cambridge: “11 lecciones sobre terrorismo”.

Capacítate, y regístrate en el State of Europe Forum, este 8 y 9 de Mayo en Zuiderkek, Amsterdam.



Hasta la próxima semana,

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