¿Para qué sirve la Unión Europea?

mayo 28, 2016

Los cristianos en Europa deben ir por encima de los estrechos horizontes del interés nacional; buscar el bien común internacional y pedir a sus ciudadanos a actuar igual, argumentó el Dr. Jonathan Chaplin en el State of Europe Forum en Amsterdam.

“Rechazamos el supuesto liberal secularista de la primacía de los intereses individuales en la política nacional”, declaró el inglés, así como el supuesto equivalente en las políticas internacionales, una actitud que bloquea una resolución justa de la respuesta de la UE a la crisis de refugiados.

Lamentablemente, en su opinión, el gobierno del Reino Unido atrajo a sus votantes a decir “sí” a Europa, en el lenguaje parco del interés nacional británico.

“Los cristianos deberían estar preparados en promover el bien común internacional, incluso en el aparente gasto de sus intereses nacionales–continuó–al igual que lo hicieron los hombres de estado que pusieron en marcha el proyecto de integración europea con gran coraje y visión de futuro”.

Al hablar en la plenaria de apertura el 9 de mayo, en la antigua Zuiderkerk, Chaplin mencionó que para comprender y evaluar a la EU, necesitamos primero hacer la siguiente pregunta: ¿Pará que sirve la UE?

El Día de Europa conmemora la Declaración de Schuman, con misma fecha pero del año 1950, que puso en marcha la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, y comenzó lo que algunos llaman “la larga paz”. El State of Europe Forum se celebra cada año en estas fechas, en la capital del país que ejerce la presidencia de la UE.

Siervos de Dios

Robert Schuman y sus colegas entendieron muy bien que el proyecto de integración europea fue primero político antes de ser económico, explicó Chaplin. Ellos sabían que fracasaría si los fines políticos del proyecto no llegaban a dominar los medios económicos. Schuman dijo que la integración europea “no puede y no debe seguir siendo una empresa económica y técnica; necesita tener un alma, la conciencia de sus afinidades históricas y de sus responsabilidades en el presente y en el futuro, así como una voluntad política al servicio de un mismo ideal humano”.

La UE fue principalmente una institución política, explicó Chaplin. Las instituciones políticas no eran un mal necesario, como sugirieron los liberales seculares. Tampoco eran la solución a todos los problemas sociales, como los social-demócratas seculares a veces entendieron. Como el apóstol Pablo dijo en Romanos 13, “servidores de Dios para tu bien”.

Podemos ver estos propósitos de justicia, paz, solidaridad y libertad al nivel de nuestros estados-nación–dijo–y en los niveles locales y regionales. Sin embargo, también era necesario ver a las instituciones internacionales y transnacionales, como se llama a estas nobles tareas de la ONU, la OMC, la OTAN y de hecho, la UE, por imperfecta que sea. Cada una se propuso establecer justicia, paz, solidaridad y libertad, pero ahora en el espacio público, más allá de las fronteras de un estado-nación. Esa fue su razón de ser–explicaba–y el punto de referencia desde donde debe ser evaluada su ejecución.

Las normas universales de justicia, paz, solidaridad y libertad son la voluntad de Dios para toda la humanidad. Sus demandas no se detienen en las fronteras nacionales. Los gobiernos también tienen responsabilidades con los ciudadanos de otras naciones, especialmente con aquellos que viven un alto grado de injusticia, pérdida de paz, de su solidaridad y libertad.

Parte crucial

Chaplin habló de amenazas para el proyecto de la UE hoy en día, incluyendo el surgimiento de movimientos nacionalistas y xenófobos; la crisis financiera global; la crisis de la zona euro y la posibilidad de una salida de Grecia; el terrorismo; las amenazas tecnológicas a la persona humana; la degradación del medio ambiente; el resurgimiento del nacionalismo ruso; la crisis de los refugiados; la posibilidad real de la salida del Reino Unido y una posterior desintegración de la UE.

Estas crisis exigen una institución política como la UE, con una vocación moral necesaria, honorable y exigente para promover las condiciones de justicia, de paz, de solidaridad y la libertad, a través del espacio público europeo. Con este fin los cristianos deben participar como ciudadanos europeos, con el arriesgado, vacilante y disfuncional, pero necesario y visionario proyecto que fue la Unión Europea–concluyó Chaplin–quien dirige el Instituto Laing Kirby para la ética cristiana en Cambridge.

Más tarde en el Forum, Chaplin advirtió en contra de esperar que la UE promueva todo lo bueno en Europa y espere solucionar todos los problemas sociales. Mucha de la responsabilidad la tienen otros organismos: los ciudadanos, las familias y las organizaciones de la sociedad civil. Tampoco la UE puede oficialmente representar al cristianismo, o promover cualquier otra fe.

La lucha por el alma de la UE, o más bien, la lucha entre la pluralidad de almas residentes en los espacios públicos de la UE, no era algo que ésta, como institución política, puede llevar. Esta tarea pasó a manos de la sociedad civil europea, en donde las comunidades religiosas de Europa juegan un papel crucial.

Los cristianos, sin embargo, deben poner su corazón y el alma en la UE–dijo–aportando sus puntos de vista sobre la tarea dada por Dios para la UE en el ámbito público.



Hasta la próxima semana,

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