Fronteras de libertad

abril 6, 2016

Esta semana se llevará a cabo en Holanda el voto de aprobación sobre el acuerdo de asociación entre Ucrania y la Unión Europea. Por desgracia, esto no es sólo un problema de los holandeses. El cínico y único propósito de los que iniciaron este referéndum es destruir la UE. Si el voto es en contra–y las encuestas sugieren que así será– esto tendrá serias implicaciones, en primer lugar, para los Ucranianos, pero en general para los Europeos.

Estos “euroscépticos” aprovecharon el miedo que se respira a raíz de los problemas de migración y de la enorme crisis de refugiados. Que el referéndum sea sobre Ucrania es una mera coincidencia, porque han encontrado la forma de recaudar suficientes firmas a través de internet para pedir la primera de lo que será una serie de referendos sobre diversas cuestiones, según ellos, para “democratizar la política”, exigiendo la participación popular. Esto podrá sonar democrático, pero en realidad es trasladarse hacia una política de Facebook, y todos sabemos la clase de basura que la gente publica.

Aunque no es legalmente obligatorio, un resultado negativo podría obligar al gobierno a re-evaluar la previa aprobación del acuerdo que debe ser ratificado por los 28 miembros de la UE. La BBC informó sobre el sueño de los ucranianos de que su país salga del hoyo de corrupción y caos. “Ellos todavía están luchando para salir a flote, por tanto los votantes holandeses no deberían pisarles las manos”.

Estoy molesto porque los activistas holandeses son tan insensibles a las aspiraciones de los ucranianos y porque la indiferencia e ignorancia del público holandés sobre este asunto está ayudando y siendo cómplice de los esfuerzos que pretenden dar a Putin la victoria, especialmente teniendo en cuenta la evidencia de alto nivel que implica a Rusia en el derribo del MH17. Ya sea consciente o no, estos populistas están contribuyendo eficazmente al caballo de Troya europeo de Putin. Todos sus argumentos son la típica propaganda rusa.

Espectáculo

Entonces ¿qué tiene esto que ver con la pintura de El Bosco, “El Jardín de las Delicias”, que se encuentra en la parte superior? Pues bien, se trata de fronteras de libertad. Este fin de semana, mi esposa Romkje y yo visitamos la exposición de este celebrado artista, con boletos agotados, todas las obras fueron expuestas por primera vez en su ciudad natal, Den Bosch. Como ya lo había dicho en otra reflexión, El Bosco fue fuertemente influenciado por el movimiento de la Devotio Moderna, que trataba sobre temas como: el bien y el mal; virtud y pecado; cielo e infierno, y que fueron representados en sorpresivas y llamativas nuevas formas en su arte. Aunque algunas veces se le catalogó como pornógrafo, en realidad era un moralista advirtiéndonos de las consecuencias de tener una falsa libertad.

La escena representada en la parte superior: personas desnudas montandas sobre animales, puede ser entendida como una sátira sobre el espectáculo de las cortes reales en su tiempo. Puesto entre paneles que representan el paraíso y el infierno, el panel central muestra cómo la libertad necesita restricciones.

Esto podría sonar como el argumento populista contrario a las fronteras abiertas: “tenemos que proteger nuestra libertad mediante la construcción de muros que nos separen de los que son diferentes a nosotros. Muros que impidan que la gente trate de entrar, porque las fronteras regulan el flujo de gente.

Esta cuestión es crucial para la Europa actual: libertad y fronteras. El tema del State of Europe Forum en Amsterdam el próximo mes (8 y 9 de Mayo) es la paradoja que explica que la libertad necesita fronteras para ser sustentable. Estamos siendo testigos de una polarización entre aquellos que demandan que se construyan esos muros como un retorno al nacionalismo, y los que suplican por una mayor apertura. Mientras algunos sugieren que en una democracia debe existir una sana tensión, en una sociedad abierta es necesario buscar una moral intermedia.

Persuasión

En un mundo post-comunista, post-moderno, post-nacional y sin fronteras, una democracia y un capitalismo neo-liberal se considerarán como el futuro global. La mayoría está despertando de la ilusión de ese sueño. Pero ¿acaso la respuesta es levantar muros y volver al nacionalismo? Encontrar esa moral intermedia será difícil.

El Bosco toca el problema central de la libertad. La verdadera libertad comienza en el corazón, relacionándonos de manera correcta, primeramente con Dios y después con los demás. La libertad, en este sentido, necesita valores espirituales, una disciplina interna y un autogobierno. Jesús promete que la verdad nos hará libres. Y que donde está el Espíritu, ahí hay libertad.

Sin embargo, El Bosco no pintó para instituciones religiosas sino para príncipes, reyes y emperadores: jugadores en el mundo de la política y el poder. Entonces, ¿cómo se debe traducir esto a nuestra situación actual en Europa? El debate sobre la libertad y las fronteras es tal que nosotros, como seguidores de Cristo, no debemos hacer a un lado y tratar espiritualizar. Sí, Pablo nos dice que las armas de nuestra milicia no son carnales sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas espirituales. La oración es crucial.

Pero también Pablo entendió el poder de la persuasión (Hechos 13:43; 17:4; 18:4; 19:8; 28:23). Un político noruego una vez retó a un colega de Juventud con una Misión, preguntando la razón por la cual los cristianos no responden a las preguntas que se les hace pero sí a las que no se les ha preguntado

Por esa misma razón nos reuniremos en Amsterdam dentro de cinco semanas, para entender las preguntas actuales, para buscar esa “moral intermedia” y para aprender cómo persuadir en temas relacionados a la libertad en relación a los refugiados y a los migrantes, el cuidado de la creación responsable, la familia, el papel de las iglesias en Europa y el futuro de la UE.



Hasta la próxima semana,

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