Y el ganador es….

febrero 24, 2016

Y bien, David Cameron ha llegado a un acuerdo. Ahora tiene que convencer a su electorado británico de votar a favor de permanecer en la UE. Mirando el panorama completo, el único ganador de la salida de Inglaterra sería: Vladimir Putin.

Este simple hecho debería ser suficiente para informar a los británicos sobre cómo votar. Putin ha estado tranquilamente construyendo su Caballo de Troya dentro del Parlamento Europeo, alardeando a los extremistas de derecha e izquierda. Mientras injuria a los fascistas en Kiev, al mismo tiempo llama a Marie Le Pen como el político más grande de Europa. Le Pen a cambio, respalda la toma de control de Putin sobre Crimea. Promocionando su propia marca de nacionalismo ruso, Putin invierte en los esfuerzos de Le Pen, de Wilders, de Orbans y de Farages en Europa, para socavar la solidaridad europea.

La salida de Inglaterra sería una victoria para su campaña que busca mermar “la unidad en la diversidad”, un modelo que se ha desarrollado durante los últimos sesenta y seis años desde la propuesta de Robert Schuman el 9 de mayo de 1950, de formar una Comunidad Europea del Carbón y del Acero.

Simpatizo con los votantes británicos. Ellos están obligados a tomar parte en el referéndum (el 23 de junio) con un ambiente muy emotivo alimentado por los argumentos de ambos grupos, y que por lo regular se reduce a temas económicos. A menudo me he preguntado qué habrán hecho los británicos para estar en el ojo de la prensa, la cual dice verdades a medias en letras grandes en los titulares, como si los lectores fueran imbéciles. Confío en que el resultado de los votos demostrará que este juicio es erróneo.

Ruptura

Simpatizo, porque los votantes se enfrentan a una elección de Hobson: ningún resultado será satisfactorio. Un negación del voto les dejará fuera del bloque que sigue siendo poderoso en lo político, económico y social, y que dará forma a gran parte de su futuro pero sin un lugar en la mesa, como lo son Noruega y Suiza hoy, cuyas leyes se están alineando silenciosamente con la legislación de la UE, sin que su gente se dé cuenta. El llamado Reino ‘Unido’ está dividido por el voto de las otras líneas nacionales: los Escoceses, los Galeses, y los del Norte de Irlanda, que se consideran por lo general a favor de la UE. Si el ‘no’ voto de la mayoría de los ingleses continua, esas divisiones se incrementarían, obligando tal vez a un referéndum escocés, y ¿quién sabe?, la ruptura del Reino Unido.

Sin embargo, un voto a favor ‘sí’, le dejaría a la Gran Bretaña parte de una UE que ha perdido su brújula moral. Una crisis en el alma de Europa, un malestar espiritual, está siendo evidente con la crisis de los refugiados. Muchos europeos sólo profesan valores de solidaridad, libertad, igualdad y dignidad humana, de dientes para afuera. El resurgimiento de una mentalidad fascista de Sangre y Tierra (Blut und Boden), que predican los amigos de Putin antes mencionados, y que ahora se está ganando a los republicanos en Estados Unidos, es un tema que alarma. Se juzga a las personas por su raza y territorio, una actitud totalmente anti-cristiana. Pablo dice que en Cristo, no hay judío ni gentil. El revolucionario mensaje del evangelio declara que todos podemos tener una nueva identidad en Cristo.

Respuestas

Entonces ¿cuál es la respuesta? No hay que abandonar el barco, pero sí preguntarse cuál es la clase de Europa que debemos buscar. El proyecto europeo nació después de la Segunda Guerra Mundial, principalmente por creyentes que se hacían la misma pregunta, en tiempos de mayor crisis que la actual. ¿Cuál fue su visión en ese entonces? ¿Cómo podemos recuperar esa visión ahora? Y ¿cuál es nuestra responsabilidad y contribución como creyentes a ese proceso?

Aquí están las buenas noticias. Dios está moviendo a su pueblo a responder pro-activamente. El lunes por la noche estuve en Bruselas en la presentación del libro Dios y la UE, fe en el proyecto europeo, una iniciativa británica para animar a la acción de manera informada, sobre como moldear el futuro de Europa sobre sanos fundamentos espirituales y morales. El martes estuve en La Haya, con líderes de la Red de Oración de la UE. El miércoles estuve en Amsterdam trabajando en las preparaciones del State of Europe Forum, para el 8 y 9 de mayo, en el 66 aniversario de la Declaración de Schuman mencionada anteriormente, cuando políticos, economistas, ambientalistas, activistas, teólogos, líderes de iglesias, académicos e intelectuales se reunirán para hablar sobre el futuro de Europa. El jueves me reuní con Roy Searle, conocido líder de la iglesia británica en los Países Bajos, para hablar sobre un nuevo monaquismo, como un modelo misionero fresco de reconstrucción social.

El sábado atendí la última sesión de tres días de la Semana Social Europea, una reunión de empresarios, políticos, iglesia y sociedad, preocupados en la conformación de una Europa basada en valores cristianos. Entre las estimulantes participaciones, escuché acerca del modelo cooperativo Mondragón, del país vasco en España, el séptimo grupo industrial más grande del país. Basado en una enseñanza social católica, la cooperativa abarca 260 negocios y cooperativas con una facturación anual de 11,875 millones de euros, y aun sin haber despedido nunca a alguno de sus 74 mil trabajadores en 60 años. Los salarios altos no son nada más que seis veces más el salario mínimo. Sí, hay muchas respuestas por encontrar y no es momento de tirar la toalla.

A todos los interesados sobre la búsqueda de este tipo de respuestas, se les invita a acompañarnos en Amsterdam, en el State of Europe Forum. Las inscripciones ya están abiertas.



Hasta la próxima semana,

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