Muy buenas noticias

diciembre 14, 2015

¡Por fin buenas noticias desde París! Para el gran alivio de muchos, este fin de semana fue aprobado   por casi 200 países participantes el Acuerdo de París, para reducir las emisiones de carbono y limitar el aumento de la temperatura global a menos de 2º.

Es una buena noticia, dependiendo por supuesto del punto de vista que se tenga sobre el calentamiento global y sus causas. El tiempo lo dirá. Algunos respondieron con escepticismo a la Reflexión Semanal anterior, acerca de la conferencia de París y su enfoque CO2. “Ese no es el problema central–comentó un profesor de química de mi iglesia en Nueva Zelanda– mientras que el CO2 se ha incrementado en los últimos 18 años, la temperatura ha sido la misma. La constante de días de 32º en Francia no ha cambiado en un siglo–continuó– y es sólo uno de muchos datos y cifras”.

Por lo tanto, así como dije la semana pasada, puede ser bastante confuso para nosotros, gente común. Lo que sí considero positivo sobre París, es que apenas pocas semanas después de la matanza del viernes 13, hubo la suficiente paz en el mundo para congregar a 40,000 representantes de al menos 200 naciones, para analizar y negociar durante dos semanas vías de cooperación.

Velas

Pero sí hay realmente buenas noticias. A pesar de todo un año de malos acontecimientos, millones en todo el mundo siguen poniendo su confianza en la temporada de Adviento.
En toda lengua y cultura, se celebra la esperanza al recordar al bebé nacido en un establo. Esa historia continúa inspirando y cambiando vidas, e incluso naciones.

El día de ayer fue el 34 aniversario de la Ley Marcial en Polonia. Mi amigo y colega John Hess escribió que él vivía en Austria en el momento en que medio millón de refugiados polacos tuvieron que ser alojados en hoteles y pensiones. John, quien ahora vive en Cracovia, recuerda cómo visitaban con otros a los refugiados y les cantaban villancicos, compartiendo el mensaje de esperanza de la Navidad. El ánimo aumentó desde la primera visita de Juan Pablo II a Varsovia en 1979, donde declaró: ¡No teman! Pero después bajo la presión del Kremlin, la Ley Marcial fue decretada, frustrando las esperanzas de muchos y causando tumulto a lo largo de la frontera.

Entonces el milagro de las velas sucedió. Alguien colocó una vela en la ventana de su casa, animando a otros a hacer lo mismo en señal de esperanza. Muy pronto polacos de todas partes, colocaban velas en las ventanas de sus departamentos, en bloques de varios pisos, avivando la esperanza para Polonia. John recuerda como incluso el presidente Reagan y su esposa encendían una vela cada noche en la Casa Blanca, en solidaridad con el pueblo polaco. Esto es algo que sus amigos polacos siguen recordando hasta el día de hoy.

Propaganda

La esperanza cristiana, arraigada en la historia del Hijo de Dios, también llevó al colapso el control comunista sobre Estonia en 1991. Tunne Kelam, compartió a inicios de este mes en Bruselas, en el Simposio Schuman sobre Espiritualidad y Política, que como joven estudiante, y ahora como un alto miembro del Parlamento Europeo, ha seguido el ejemplo del cristianismo de su madre, de negarse a vivir bajo la mentira de la propaganda comunista. “La liberación–dijo–comienza por entender que un individuo puede hacer la diferencia en cualquier circunstancia”. Más tarde Tunne traduciría la obra de Alexandr Solzhenitsyn al estonio y difundiría la frase “vivir sin mentir”, un mensaje basado en las enseñanzas de Cristo.

La resistencia armada no era posible bajo una dictadura, pero sí el distanciarse de las mentiras oficiales y de la propaganda. La revolución tenía que suceder primero dentro de cada uno, la elección de no seguir la corriente. Esto es relevante hoy en día en la sociedad occidental–insistió–donde el cristianismo ya no es predominante.

La fe de Tunne le dio la fuerza de abstenerse de participar en las marchas oficiales del Primero de Mayo y las celebraciones de la Revolución de Octubre, haciendo evidente su postura.
La alternativa del mensaje de esperanza del cristianismo estaba detrás de la iniciativa de este pequeño grupo que se opuso a toda la propaganda oficial que anunciaba la unión de Estonia con la Unión Soviética, y que exponía el pacto secreto entre Ribbentrop-Mólotov, en agosto de 1939,  firmado a nombre de Stalin y Hitler, donde se le permitía a este último ir a la guerra. El pacto había sellado el destino de Estonia para el siguiente medio siglo, hasta el momento en que fue desafiado por Tunne y sus amigos, quienes apelaron a la ONU para ayudar a restaurar la independencia de la nación y evacuar a 80,000 tropas soviéticas, así como celebrar elecciones libres. “La liberación de Estonia en 1991, sin que ninguna persona muriera fue un milagro”, comentó.

Había sido un privilegio no sólo estudiar la historia sino ser parte de ella. Fundar el primer partido no-comunista de la Unión Soviética, y dirigir el congreso democrático del país, y representarlo ante la ONU–concluyó.

La canción de María, en respuesta a la revelación que ella llevaba en su viente, el Hijo de Dios, predijo el impacto revolucionario que este nacimiento traería:

Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
    Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes (Lucas 1:51-52).



Hasta la próxima semana,

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